5 técnicas psicológicas para mantener nuestro peso

Mantener un peso saludable es uno de los factores más importantes para muchas personas. Aunque actualmente tenemos a nuestro alcance infinidad de dietas que prometen buenos resultados, la manera más segura y sana de conseguirlo es llevar a cabo unos hábitos de vida adecuados, entre los que la alimentación posee un papel fundamental. Y, a pesar de ello, sabemos que en ocasiones no solo basta con comer bien; también necesitamos tener la fortaleza mental necesaria para alargar estos hábitos en el tiempo. La psicología puede llegar a ser, por tanto, decisiva para conseguir nuestros objetivos de peso.

A continuación te contamos 5 técnicas psicológicas que te permitirán instaurar los buenos hábitos alimenticios de manera habitual, permitiendo conseguir mayores resultados y alargando sus beneficios en el tiempo. ¡Toma nota de todos ellos y empieza a ponerlos en práctica!

5 técnicas psicológicas para mantener nuestro peso que dan resultado

1-Establece un plan realista

Establecer un plan de ruta es el primer paso para conseguir éxito en tus quehaceres. Si quieres llevar un estilo de vida saludable, deberás reflexionar acerca de lo que esto supone y los hábitos que necesitas cambiar. Una vez tengas estas premisas claras, deberás saber cómo puedes hacerlo, teniendo en cuenta tus posibilidades; de esta manera, estarás construyendo un plan realista y adecuado a ti.

Por ejemplo, un buen plan de estilo de vida saludable debe basarse en llevar una vida activa y mantener una alimentación equilibrada.

La primera de estas premisas supone mantener un nivel de actividad óptimo, y, preferentemente, hacer deporte. ¿Qué posibilidades existen en tu día a día de conseguirlo? ¿En qué horario podrías hacerlo? Y, en caso de no tener tiempo, ¿podrías prescindir del coche y/o transporte público para poder caminar más?

Para llevar a cabo la segunda de las premisas, dedicada a mantener una alimentación equilibrada, deberás analizar tus hábitos alimenticios para saber si son adecuados, cuales de ellos debes cambiar y cómo puedes hacerlo.

Este plan debe realizarse de manera realista, sabiendo tus posibilidades, pues solo así podrás llevarlo a cabo por más tiempo.

2-Empieza los cambios poco a poco

¡Bien! Una vez creado tu plan realista, deberás empezar a instaurar los cambios propuestos. Este proceso debe realizarse poco a poco, consiguiendo pequeñas metas y aumentándolas a medida que se consiguen.

La realización de deporte, así como la adaptación de nuestra alimentación, debe realizarse de manera paulatina. Los cambios bruscos no implican cambios de hábitos, y por ello, se terminan abandonando al poco tiempo.

3-Pon la comida justa en el plato

Una alimentación equilibrada no se rige por la cantidad de alimentos que consumimos. No obstante, sobrealimentarse no favorece a nuestro organismo ni a nuestros objetivos. Por ello, resulta interesante no llenar mucho el plato, pues así podrás comer porciones adecuadas. Tampoco se trata de quedarse con hambre; come, pero sin llenarte. El cuerpo es sabio y sabe lo que necesita. ¡Atiende a sus sensaciones!

4-No compres alimentos con hambre

Hacer la compra con el estómago vacío posee muchos peligros. El hambre tiende a hacernos comprar por capricho, y además, productos que no son nada ventajosos para nuestra salud. La mejor manera de realizar una compra sana y equilibrada es confeccionar una lista de la compra según necesidades, y llenar el carrito con el estómago lleno y libre de hambre.

5-No prohíbas alimentos

Ningún alimento es perjudicial para nuestra salud. Es más, nuestro organismo necesita de todos ellos, pues se beneficia de lo que le ofrecen. Por ello, las dietas restrictivas no resultan beneficiosas para nuestra salud. Aunque es cierto que pueden producir un control de nuestro peso, lo hace a cambio de poner en riesgo nuestra salud.

La alimentación equilibrada se nutre de todos los alimentos, aunque cuidando las proporciones de cada uno de ellos. Las frutas y las verduras deben estar presentes en nuestro día a día de manera considerable; las proteínas y carbohidratos deben aparecer, pero en menor medida. Los dulces, la comida procesada y los refrescos pueden disfrutarse de manera ocasional.

De esta manera, prohibir alimentos es uno de los factores que permiten que nuestro plan alimenticio fracase en poco tiempo, y produzca el efecto contrario.

Por ello mismo, la alimentación equilibrada no solo depende de lo que comemos, sino de como lo comemos. Siguiendo estas técnicas psicológicas, podrás conseguirlo con mayor éxito.

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